Aunque cada vez son menos, aún hay personas a las que se les saltan las alarmas de su cuenta bancaria cuando oyen hablar sobre construcción eficiente y sostenibilidad. Creen, sin plantearse nada más allá, que el desembolso que puede acarrear un modelo de edificación como este no se verá compensado en modo alguno. Nada más equivocado. Por fortuna, esta creencia tiende a desaparecer a la vista de los resultados e, igual que ya nadie se cuestiona la iluminación LED frente a la bombilla incandescente tradicional, más pronto que tarde todo el mundo reconocerá la necesidad de este mínimo incremento en la inversión con vistas a un ahorro futuro.

Sin entrar en consideraciones en cuanto a calidades y otros posibles “extras”, se calcula que, en la actualidad, los edificios bajo estándar Passivhaus vienen a costar prácticamente lo mismo que una vivienda normal, ya que, ante la demanda de construcciones con estas características, la diferencia de precios entre ambos se ha ido estrechando con respecto a años anteriores, y el sobrecoste que queda se puede recuperar en poquísimos años al reducirse drásticamente el consumo energético. Si a esto le añadimos que ese ahorro permanecerá a lo largo del tiempo una vez cubierta la inversión, podemos entender perfectamente el porqué, entre otros motivos, de ese aumento de la demanda.

Ya hemos comentado aquí, en alguna otra ocasión, que una cubierta no se considera Passivhaus en tanto en cuanto no lo sea el edificio que la soporta. Dicho de otro modo, una cubierta, por muy buen aislamiento que tuviese, no tendría ni siquiera valor como sostenible si el resto del inmueble no cumpliera con las debidas características. Ahora bien, la cubierta es parte primordial para que una construcción cumpla los parámetros del estándar Passivhaus. Sobre todo, en lo referente a los aislamientos térmico (equilibrio de temperatura) y estanco (impermeabilización y ventilación). Sistemas innovadores como como el sistema Tectum®-First, que gracias a su excelente aislamiento térmico contribuye a elevar la sostenibilidad del edificio en el que está instalado.

Para poder cuantificar el ahorro de energía de una vivienda Passivhaus es necesario hablar de la demanda de calefacción o de refrigeración, dependiendo de las condiciones atmosféricas del entorno en ese momento.

Mostraremos a continuación, para corroborar este ahorro, una comparativa sobre una vivienda de superficie útil de 100m2 en una zona E (lo que viene a ser, en la Península, Burgos, León o Soria) según el Código Técnico de Edificación (CTE). La demanda de calefacción para los siguientes casos estaría en:

1.– Vivienda certificada Passivhaus:

demanda de calefacción de 15 kWh/(m2 año).

2.– Vivienda que cumple el CTE:

demanda de calefacción de 70 kWh/(m2 año).

Como puede verse claramente, el ahorro de energía en calefacción es del 78,5%.

Para entender mejor la diferencia, comparemos el gasto con los precios actuales (IVA incluido) de mercado en energía eléctrica. Así, si la fuente de energía es la luz, con un coste de 0,141515 €/kWh (IVA icl.):

1.– Vivienda certificada Passivhaus:

1500 kWh/año X 0,141515 €/kWh = 212,27 €/año.

2.– Vivienda que cumple el CTE:

7000 kWh/año X 0,141515 €/kWh = 990,61 €/año.

Es decir, para un coste del kWh de 0,141515 €, el ahorro del 78,5% supone una diferencia de 778,33 €/año.

Así que ya saben: una inversión de futuro es apostar por las construcciones bajo el estándar Passivhaus.

firma Jose hermindo Prieto

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