Por su exposición directa a los elementos (lluvia, viento, nieve, sol…) las cubiertas son la superficie del edificio más propensa a sufrir filtraciones de agua, con los consabidos problemas que esto acarrea, como la aparición de goteras, humedades, moho, etc. Por lo tanto, es importante insistir en su correcta impermeabilización.

En el mercado existen multitud de sistemas para la impermeabilización de cubiertas, desde las láminas bituminosas, hasta la impermeabilización líquida. Este último sistema nos permite realizar el proceso “in situ”, de manera rápida y sencilla, siendo adecuado tanto para obra nueva como para rehabilitación de edificios antiguos.

En Quiero Renovar Mi Tejado hablamos de impermeabilización líquida y sus distintas aplicaciones.

¿Cuántos sistemas de impermeabilización líquida existen?

En la actualidad contamos con multitud de soluciones, ya que la familia engloba  poliureas, poliuretanos, acrílicos, Xilanos, PMMA, siliconas líquidas, etc. Sin embargo, independientemente de su formulación o método de aplicación, todos estos sistemas de impermeabilización líquida tienen en común varios aspectos:

  • Tras su aplicación se genera una membrana sólida a partir de un líquido.
  • Presentan una total adherencia al soporte
  • Son totalmente continuos, sin solapes.

¿Cuándo es apropiada su utilización?

Como hemos destacado una líneas más arriba, este sistema es adecuado tanto para obra nueva, como para rehabilitación en un edificio existente, ya que se aplica directamente, de manera rápida y limpia.

En rehabilitación: Su empleo en edificios ya existentes nos evita la retirada del residuo y, además, nos da la posibilidad de aplicar estos sistemas líquidos sobre el aislamiento (los líquidos no pueden ser aplicados directamente sobre aislamiento, pero al aplicar el sistema sobre la antigua lamina sí podemos conseguirlo).

En el caso de rehabilitar cubiertas metálicas, construidas con panel sándwich (tanto prefabricado como realizado “in situ”) los sistemas líquidos se adaptan perfectamente a la geometría del panel, recuperando su estado y convirtiéndolo en un nuevo panel totalmente estanco. Atención, para este uso es muy importante la imprimación, deberemos usar una u otra en los casos de que el panel esté o no corroído o no posea lacado exterior.

Zonas cerradas o de difícil acceso: Otro uso muy apropiado para los sistemas de impermeabilización líquida son las zonas cerradas o de difícil acceso, es decir, aljibes, depósitos, cuartos de bombeo… En este tipo de construcciones hay que usar soluciones específicas no olorosas para evitar accidentes laborales por intoxicación y que resistan la acumulación de aguas. Existen soluciones líquidas que están certificadas incluso para  aguas potables.

En este caso, los sistemas de impermeabilización líquida nos ofrecen una ventaja adicional, al ser transportado en bidones pequeños y aplicarlo “in situ”, nos permite cubrir zonas de difícil acceso como terrazas, balcones, etc. o de geometría irregular, ya que se adapta perfectamente a cualquier tipo de terreno.

Espacios irregulares: Dado su grado de adaptabilidad las soluciones líquidas son las únicas capaces de garantizar la correcta impermeabilización y continuidad en estos espacios.

¡Importante! Antes de finalizar, que tenemos que recordar que las “pinturas repelentes al agua” no son impermeabilizantes líquidos y no están concebidos para ser empleados en cubiertas planas. La acumulación de agua, durante la lluvia, producen que estos productos re-emulsionen y se descompongan.

Y como decimos siempre, en caso de duda, mejor consultar con el fabricante.

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