Aunque hasta hace unos años era extremadamente raro encontrar una cubierta ajardinada en España, su instalación y mantenimiento no es patrimonio de la arquitectura moderna.

Civilizaciones antiguas como Mesopotamia, Babilonia o Roma ya experimentaron con este tipo de cubiertas para sus edificaciones tradicionales: Zigurats, jardines interiores o mausoleos. Y es que, desde hace siglos el hombre ha conocido las ventajas que proporciona una cubierta ajardinada y que justifican su inclusión en un proyecto edificatorio.

Desde el aumento de la vida útil de la cubierta, la mejora de la eficiencia energética, con el consiguiente ahorro en la factura energética de nuestra vivienda, el aislamiento térmico y acústico; hasta el aumento de la calidad del aire que respiramos o la reducción de las emisiones de CO2, son infinidad las ventajas de la instalación de una cubierta ajardinada.

Pero, ¿qué tenemos que tener en cuenta a la hora de instalarla?, ¿Es costoso su mantenimiento?, ¿qué tipo de plantas son las más adecuadas?

Atención a los consejos de los expertos. Estas son algunas de las cosas que debes tener en cuenta.

  1. El diseño del proyecto debe incluir la definición de todos los elementos que se van a instalar en la cubierta ajardinada (soporte base, impermeabilización, aislamiento, capas drenantes y flitrantes, sustrato y vegetación). Una buena planificación de la instalación y los sistemas empleados es la mejor manera de prevenir patologías en cualquier tipo de cubierta y, en especial, en una cubierta ajardinada.
  2. Los accesos a los remates perimetrales de la impermeabilización deben quedar a la vista para las visitas de mantenimiento. Por ello se recomienda dejar todo el perímetro y entregas de cubierta registrables, mediante el empleo de baldosa o tarima tropical sobre plots elevados.
  3. Se deberá tener en cuenta el peso propio del sistema de cubierta ajardinada de cara al correcto cálculo de la estructura del edificio. Además, hay que considerar el peso de los elementos de contención de agua. Es fundamental definir un drenaje adecuado según la carga de terreno. No hay que olvidar que no todas las láminas drenantes son iguales ni todas tienen la misma capacidad de drenar, por lo que hay elegir una con capacidad de carga, a compresión, alta.
  4. Y aunque no queramos pensar en ello. Siempre hay que prever fenómenos meteorológicos adversos y cómo pueden afectar a nuestra cubierta. Frente a lluvias intensas, torrenciales o tormentas repentinas, es muy aconsejable plantear en el diseño de la cubierta el uso de elementos que permitan acumular temporalmente el agua pluvial y reducir su escorrentía a las más que saturadas redes de desagües. Existen sistemas de cubierta aljibe como éste que os recomendamos, capaces de acumular el agua sin que la cubierta deje de ser transitable, incluso para vehículos.
  5. Respecto a las plantas de nuestra cubierta ajardinada, antes de elegirlas hay que tener en cuenta factores arquitectónicos, pero sobre todo climáticos. Es importante conocer el clima, la cantidad de lluvias, las horas de exposición solar, los vientos o los periodos de sequía o helada. Lo mejor, en caso de cualquier duda, es dejarse asesorar por expertos en paisajismo y jardinería para incluir la vegetación y las plantas adecuadas, en función del clima, el espesor de la capa de tierra y la posibilidad de riego y mantenimiento.

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