Seguro que te ha pasado alguna vez. Agosto, pleno centro de la ciudad. Es de noche y el calor no te deja dormir. El ventilador no te alivia y el aire te parece una mala opción, porque la última vez que lo pusiste mientras dormías terminaste con faringitis. Te levantas y abres la ventana…¡el bofetón de calor es insoportable! ¿Cómo es posible que haga tanto calor en la calle? Acabas de descubrir el efecto “isla de calor”.

Denominamos “isla de calor” a un fenómeno térmico que se da sobre todo en áreas urbanas y que consiste en un aumento de la temperatura en las zonas del centro de la ciudad por la noche, sobre todo si las comparamos con el extra-radio.

¿Por qué se produce este efecto?

El área centro de la ciudad suele ser una de las zonas que está más poblada: grandes comercios, oficinas, hoteles, coches… Todos ellos cuentan con elementos que desprender mucho calor –pongamos por ejemplo los equipos de climatización o las luces– y que provocan un calentamiento del aire. Al ser zonas más pobladas suele haber más edificios y el aire se mueve menos. Además, los materiales que se emplean en la construcción tampoco favorecen que la temperatura baje. El asfalto y el cemento suelen “guardar” el calor y enfriarse lentamente por la noche.
En la periferia, el espacio es más abierto y eso contribuye a la circulación del aire y al enfriamiento de la zona.
Como es lógico, el efecto “isla de calor” contribuye a incrementar la factura energética en climatización.

¿Cómo podemos solucionarlo?

Tenemos varias opciones:
1) Aislamientos de última tecnología. Con ellos mejoraremos las cualidades térmicas de la envolvente y así mejoraremos el confort interior. Nosotros nos quedamos con el panel BMI Thermazone puede aportar menor conductividad con espesores menores.
2) Cambiar las cubiertas invertidas no transitables por cubiertas calientes, acabadas en sistemas de impermeabilización de alta reflectancia. Estos sistemas de impermeabilización, como BMI Everguard, aportan un acabado blanco, de alta reflectancia, que ayuda a mitigar la emisividad térmica de la cubierta.
3) Cubiertas vegetales. Convertir la cubierta en un espacio verde reduce notablemente el efecto “isla de calor”, además de contribuir a mejorar la calidad del aire en las ciudades y mejorar el confort en el interior del inmueble, al actuar como aislamiento. Podemos optar por cubiertas extensivas, intensivas o aljibe. Esta última permite la acumulación del agua pluvial con el fin de servir de riego y relentizar la escorrentía. Un estudio llevado a cabo por la firma internacional Arup en cinco grandes ciudades (Londres, Berlín, Melbourne, Hong Kong y Los Ángeles) muestra la posibilidad de utilizar envolventes vegetales en los edificios para mejorar las ciudades y la calidad de vida de los habitantes.
Una cubierta eficiente, bien sea por el empleo de un aislamiento de alto rendimiento, o por un acabado impermeable de alta reflectancia o por ser ajardinada, es el método más directo que podemos hacer, tanto en rehabilitación como en obra nueva, para mitigar y reducir el efecto “Isla de Calor”.

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