Se acerca el Año Nuevo y con él las famosas listas de buenos propósitos: “este año iré al gimnasio”, “en 2019 dejaré de fumar”, “para el Año Nuevo me pongo a dieta”, etc.
Son buenos deseos que en ocasiones se quedan sólo en eso, en deseos, pero en otras se hacen realidad y así los que los cumplen ven como mejora su calidad de vida.
Nosotros también hemos preparado una lista para el año nuevo, una carta con cinco buenos propósitos para que nuestras viviendas sean más sostenibles. ¿Quieres conocerlos?

ECCN

1) En 2019 no subiré el termostato de 21º.

Ni un grado más, ni un grado menos, para sentirse a gusto en casa no es necesario subir más el termostato. 21º está dentro de ese rango que denominamos temperatura de confort o confort higrotérmico, es decir, la temperatura a la que nuestro cuerpo no tienen que poner en marcha ningún mecanismo para sentirse bien.
Subir el termostato en invierno sólo te ocasionará un incremento en la factura de la calefacción –por cada grado que se sube la temperatura se incrementa un 7% la factura energética–, además de algún que otro resfriado –el 20 % de los constipados están asociados a cambios de temperatura–.
Cuanto más subimos la calefacción más contaminamos, ya que generamos más emisiones de las necesarias de gases de efecto invernadero, contribuyendo de manera negativa al calentamiento global.

Para controlar la temperatura en casa y no pasar frío:
• Usaré ropa adecuada, como una sudadera, un jersey o una bata.
• Zonificaré la calefacción y si hay alguna estancia en la que no entremos o que tenga poco uso, bajaré o apagaré la calefacción y cerraré la puerta.
• Revisaré puertas y ventanas para evitar la pérdida de temperatura, y en caso de que sea necesario, las cambiaré por otras de de aluminio con rotura del puente térmico o con marco de vinilo. Este tipo de ventanas proporcionan un ahorro cercano al 70%.
• Y siempre tendré un manta en el sofá.

2) En 2019 no derrocharé el agua.

El agua es un recurso escaso, ¿sabías que sólo el 3% del agua que hay en la Tierra es agua dulce? Por lo tanto debemos controlar el consumo y hacerlo de forma responsable.

• Cerraré el agua del grifo siempre que me lave los dientes, así ahorraré hasta 12 litros por minuto.
• El lavavajillas mejor que fregar a mano y lo pondré siempre lleno (al igual que la lavadora)
• Instalaré en los grifos atomizadores y difusores, con ellos se puede ahorrar hasta un 50% del agua.
• Apostaré por el uso de plantas autóctonas, adecuadas al clima de mi zona. Así evitaré regar de más.
• Y no usaré el retrete como una papelera.

3) En 2019 apostaré por la iluminación eficiente y me pasaré a las luces LED.

Duran más y consumen menos que las convencionales; pocos vatios para muchos lúmenes que nos permiten ahorrar hasta un 80% de energía. Una buena manera de ahorrar es ir sustituyendo las bombillas de bajo consumo que ya estén fuera de uso por luces LED, sobre todo en aquellas zonas de la casa donde el uso es mayor: pasillo, baño, cocina…

Además:
• Apagaré siempre las luces cuando salga de una estancia o me vaya a dormir, ¡incluso los pilotitos rojos! El modo standby supone el 10% del consumo de electricidad total de todos los eletrodomésticos de la vivienda.
• Y aprovecharé al máximo la luz solar.

4) En 2019 incorporaré aislamiento térmico y acústico a mi vivienda.

De esta manera, no sólo ganaré en confort, también lo haré en salud y sostenibilidad. Con un buen aislamiento térmico se minimiza el riesgo de la aparición de manchas de humedad o moho, se consiguen ahorros energéticos en la factura anual de entre un 30% y un 50%, y se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Cada euro invertido en aislamiento produce 7 euros de retorno –según informe Ecofys 2006–.
¿Sabías que los edificios son los responsables de más del 40% de estas emisiones? Mejorando la envolvente de las viviendas conseguiríamos una gran mejora para el medio ambiente.

5) En 2019 renovaré mi tejado.

Más del 30% de la energía de tu vivienda se va por la cubierta. Una cubierta mal aislada produce importantes pérdidas de energía en casa, pero, además, puede ocasionar importantes problemas dentro y fuera de la vivienda: aparición de humedades, goteras, moho… Por lo tanto, he de prestar especial atención a esta parte de mi vivienda, acometiendo las actuaciones necesarias para garantizar su estado óptimo.

Es recomendable:
• Contar siempre con el consejo y el asesoramiento de expertos acreditados.
• Apostar por el uso de materiales de calidad, innovadores y adecuados a las necesidades de mi vivienda, a la zona climática donde vivo y conformes a la normativa vigente.
• Y seguir las recomendaciones del fabricante para garantizar un resultado óptimo.

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