Todos los años nos pasa lo mismo: llega el buen tiempo y los primeros días de calor y queremos dejar listo lo antes posible esas pequeñas reparaciones o reformas en el hogar que no hemos tenido tiempo ni ganas de hacer durante el invierno: pintar las paredes, arreglar el jardín, cambiar muebles… Pero, ¿y el tejado? ¿Somos conscientes de que el tejado también necesita una puesta a punta de cara al verano?

Muchas veces no es así y terminamos pagando las consecuencias de nuestra dejadez en estos quehaceres.
Los meses de calor, como los de frío, son momentos donde nuestra cubierta juega un papel más importante en la protección de nuestro hogar. La exposición prolongada a altas y bajas temperaturas puede afectar a durabilidad de algunos elementos deteriorados, envejecidos y de mala calidad por posibles deficiencias en la instalación, como films impermeables, espumas de fijación, bandas impermeables, etc . Es muy importante cerciorarnos que los componentes que se han utilizado en la instalación de nuestra cubierta son de buena calidad y continúan en un correcto estado de funcionamiento tras el invierno.

Las tormentas de verano también suponen una seria amenaza para nuestros tejados. La virulencia de sus precipitaciones puede llegar a ser de tal magnitud que, si no tenemos limpios de suciedad los canalones de nuestra vivienda, el drenaje del agua de lluvia podrá verse frenado y comenzar a entrar agua en el interior de la cubierta. Recomendamos realizar una limpieza de los canalones eliminando hojas, ramas y demás tipos de suciedad. Si las tormentas son en forma de granizo, también podrían producirse roturas en las tejas. Estas tejas rotas, si no son sustituidas podrían facilitar la formación de goteras en el interior de la vivienda.

Nuestra cubierta puede ser un gran escudo contra el calor del verano. Nuestro tejado juega un papel clave en la mejora del confort térmico de una vivienda. En función del tipo de cubierta que tenga nuestra vivienda, podemos aplicar distintas soluciones para asegurar este confort térmico:

– Si nuestra casa cuenta con una cubierta inclinada, debemos utilizar un aislamiento de calidad, que evite la propagación del calor al interior de la vivienda. Productos como el Clima Pro o el Clima First de BMI son sin duda soluciones perfectas para evitar la transmisión del calor hacia el interior de la vivienda.

– Si contamos con una cubierta plana, desde BMI recomendamos utilizar cubiertas con acabados en sistemas de impermeabilización de alta reflectancia. Estos sistemas de impermeabilización, como BMI Everguard, aportan un acabado blanco, de alta reflectancia, que ayuda a mitigar la emisividad térmica de la cubierta.

También recomendamos la instalación de cubiertas vegetales siempre analizando el coste de mantenimiento de dicha cubierta, a nivel de regadío. Convertir la cubierta en un espacio verde reduce notablemente el efecto “isla de calor”, además de contribuir a mejorar la calidad del aire en las ciudades y mejorar el confort en el interior del inmueble, al actuar como aislamiento. Podemos optar por cubiertas extensivas, intensivas o aljibe. Esta última permite la acumulación del agua pluvial con el fin de servir de riego y ralentizar la escorrentía.

No seas perezoso y ¡prepara tu tejado para el verano!

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