Tras un largo periodo de incertidumbre fiscal y legislativa, parece que, por fin, el 2020 será el año del despegue definitivo de la energía solar residencial en España.

El desarrollo de soluciones que permiten, no solo ahorrar dinero en la factura de la luz, sino generar ingresos al vender el exceso de energía generada a la red eléctrica harán que, sin duda, el crecimiento de este tipo de soluciones sea exponencial en los próximos años.

Teniendo en cuenta lo anterior, lo ideal sería que todas las edificaciones tuvieran instalado un sistema fotovoltaico, pero ¿qué lugar es el más adecuado para instalar un sistema de este tipo? Sin duda la respuesta es la cubierta, a continuación, te detallamos las razones:

  • La propia inclinación de la cubierta permite un mayor aprovechamiento de la luz procedente del sol.
  • Frente a su colocación a nivel de suelo, facilita la captación de rayos solares evitando las sombras que generan edificios colindantes, arboles, etc.
  • Dota de utilidad a un espacio muchas veces infrautilizado como es el tejado, así podrás destinar el espacio de tu jardín y terreno a otras actividades.
  • Dificulta en gran medida los robos y actos vandálicos que en ocasiones sufren las instalaciones fotovoltaicas.

En los últimos tiempos han surgido distintos tipos de sistemas fotovoltaicos:

  • Los sistemas integrados, que sustituyen a las tejas tradicionales por tejas o paneles, minimizando el impacto estético en la cubierta.
  • Los sistemas agregados, que se colocan sobre la cubierta existente de forma rápida y segura, pero cuyo impacto estético es mayor.

Te recomendamos que antes de elegir un tipo de sistema u otro, analices su adecuación con tu proyecto en función de si es obra nueva o rehabilitación.

Por último, recuerda que la colocación de sistemas fotovoltaicos en la cubierta debe realizarse con sumo cuidado y siempre por parte de profesionales. Ten en cuenta que estarás añadiendo nuevos elementos a tu cubierta y como consecuencia de los trabajos de instalación, podrían provocarse daños como roturas de tejas, agujeros no sellados o roturas en láminas impermeabilizantes o aislantes.

 

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