Los mejores materiales con una mala instalación no servirán para nada. El sector ha entendido por fin la gran importancia de los instaladores en la cadena de construcción de un edificio.

Existe un importante nicho de mercado para este perfil profesional. En los últimos años de cada 100 nuevos empleos, 15 han sido creados en el sector de la construcción y el número de personas desempleadas se ha reducido hasta llegar a los 307.000 parados.

Entre los perfiles más demandados, el mercado busca profesionales con un alto grado de especialización y, aunque resulte paradójico, hay puestos de trabajo que se quedan sin cubrir por falta de trabajadores con una formación y cualificación específica.

El sector se ha puesto en marcha para poner de relieve la importancia del profesional instalador.

Desde diferentes asociaciones profesionales como la Fundación Laboral de la Construcción se han lanzado iniciativas para mejorar y garantizar la adquisición de conocimientos y la especialización. Las iniciativas comprenden desde cursos especializados a la expedición de certificados como el Sello del Instalador Homologado.

También, la  Asociación Aisla consiguió, a principios de año, el apoyo unánime del sector a su Manifiesto en apoyo al reconocimiento profesional del instalador en edificación. Esta declaración resaltaba la importancia del reconocimiento profesional del instalador en edificación porque favorece a todos los estratos del sector de la construcción (sector de los instaladores, fabricantes, sector de la construcción y al medioambiente).

El documento señala que tras 10 años de crisis, el entorno laboral del sector de la edificación ha quedado envejecido y con carencia de puestos de trabajo cualificados y, ahora que se pone de nuevo en marcha, es el momento de sentar las bases del sector profesionalizado.

Y los fabricantes han entendido el reto que supone participar en la profesionalización del sector de los instaladores. También los fabricantes de materiales como BMI, que han realizado un importante esfuerzo en I+D+I en los últimos años, están apostando por sumar valor añadido a su producto a través de los mismos profesionales que lo instalan, potenciando su formación y contribuyendo a que pueden acreditar su solvencia a la hora de instalarlo.

 

La compañía ha lanzado recientemente su nuevo programa de instaladores certificados BMI RoofPro, la gran apuesta formativa y de cualificación de la compañía para el sector de los instaladores, con la que pretende crear un gran equipo de profesionales especializados en cada sistema y tecnología que estará respaldado por la amplia experiencia de BMI y la calidad de todos sus materiales.

bmi roof pro

 

El programa incluye cursos de formación teórica/práctica sobre los sistemas de BMI tanto para empleados como para gerentes de las empresas instaladoras. La red de instaladores certificados aportará confianza y fiabilidad a los usuarios de cubiertas, pero también se beneficiará de otras ventajas.

No hay duda. Llegan nuevos tiempos para el sector de la construcción. Atrás queda la imagen de sector inmovilista con profesionales poco formados y sin experiencia y en el que podía trabajar cualquiera sin ningún tipo de cualificación. El mercado, las empresas y la sociedad demandan profesionalidad a sus trabajadores y los instaladores están más que dispuestos a aceptar el reto.

 

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