El mes de septiembre terminó pasado por agua. La inusitada violencia de esta última “gota fría” o DANA, nos ha hecho llevarnos las manos a la cabeza y afirmar sin sombra de duda eso de “el tiempo está loco”. Sin embargo, esta situación no parece ser una excepción. Los cambios en los patrones de tormentas se están generalizando y las ciudades están demostrando no estar preparadas para gestionar este exceso de líquido a través de su red de saneamiento. Así, aunque las lluvias están siendo abundantes, lo son de manera puntual y esa cantidad de agua no resulta útil.

Sin embargo, existen soluciones constructivas que nos permiten un excelente aprovechamiento del agua de lluvia, al tiempo que sirven para descongestionar los sistemas de evacuación al reducir la escorrentía del agua hacia la red de saneamiento. Por ejemplo, las cubiertas vegetales.

Las cubiertas vegetales mejoran la eficiencia energética del edificio al contribuir a su aislamiento térmico; reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera, y mitigan el efecto “isla de calor” en las ciudades. Pero, además, en el caso de ser una cubierta vegetal plana (transitable o no transitable), nos permite transformarla en una especie de aljibe, acumulando parte de ese agua de lluvia que luego se puede emplear en el riego de las plantas que la integran.

“Cubierta aljibe”

Para crear esta “cubierta aljibe” situamos un espacio para el almacenamiento del agua entre el sustrato y la capa impermeabilizante. Éste no cuenta con desagües en el plano de cubierta, pero sí con los paramentos verticales a la altura del nivel máximo de almacenamiento, como sistema para aliviar los excesos de agua.

El sistema empleado para su construcción debe ser resistente a la compresión y permitir el paso del agua. BMI cuenta con Nidaroof, para retención temporal de pluviales, de cubiertas planas transitables y no transitables.

El sistema está compuesto por una estructura alveolar en forma de panel de abeja, de alta resistencia y revestido por un compuesto geotextil filtrante y antipunzonante. Además, su capacidad de resistencia a compresión es de 30 t/m2 según ISO 844, su masa volumétrica en vacío es de 33kg/m2 y su índice de vacío es del 95%.

Su uso está directamente aconsejado en todo tipo de cubiertas planas ajardinadas, tanto transitables como no transitables, y puede ser empleado como protección, mediante almacenado, de la grava utilizada en pasillos de tránsito o perímetros de cubiertas ajardinadas.

En caso de duda en cuanto a su uso o instalación, BMI pone a disposición de los profesionales un servicio de asesoría técnica donde podrán resolver todas sus dudas.

Firma Jesús Huerta

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