El cambio climático es una realidad. El mundo ya es 1,1 °C más cálido que al inicio de la revolución industrial, y su impacto se nota no sólo en la naturaleza o en los fenómenos atmosféricos, sino también en la vida de las personas. Si la tendencia se mantiene, los expertos alertan de que las temperaturas globales podrán incrementarse entre 3,4 y 3,9ºC al finalizar este siglo.

¿Qué habría que hacer para frenarlo? Tres son los retos a los que nos enfrentamos: reducir las emisiones de CO2 en un 55% para el año 2030; lograr la neutralidad climática en el año 2050, y limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 ° C para finales de siglo.

Algunos gobiernos han comenzado a tomar cartas en el asunto y a asumir estos objetivos de manera inminente. La Unión Europea declaró el pasado 28 de noviembre la “Emergencia Climática” y en la   COP25, que se celebra estos días en España, la voluntad de los Estados es llegar a acuerdos concretos.

Se sabe que el parque edificado europeo es responsable de cerca del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto se debe, en gran medida, a que la mayoría no cuenta con soluciones que mejoren su eficiencia energética. Sin embargo, los diferente gobiernos de la Unión han tomado cartas en el asunto y, a través de sus legislaciones, están cambiando la forma de construir y rehabilitar, apostando por lograr una mayor eficiencia energética y, por lo tanto, reduciendo las soluciones.  En España, por ejemplo, el Ejecutivo ha fijado que a partir del 31 de diciembre de 2020, todos los inmuebles nuevos que construyan tendrán que ser edificios de consumo de energía casi nulo (EECN). Y en la actualidad, trabaja en la actualización de la ERESEE (Estrategia a largo plazo para la rehabilitación energética en el sector de la edificación en España).

Para hacer frente a estos nuevos retos, los fabricantes de materiales de construcción debe de estar preparado, ofreciendo nuevos sistemas y soluciones que contribuyan a mejorar la eficiencia energética del inmueble. Para ello es necesario un importante esfuerzo en I+D, así como un conocimiento profundo de las necesidades del sector de la construcción.

Por ejemplo, BMI dispone de varias soluciones para la construcción de cubiertas planas e inclinadas que aportan sostenibilidad al inmueble. Por ejemplo, el sistema Tectum® Pro proporciona un nivel máximo de impermeabilización, además de un  excelente aislamiento térmico. Su instalación mejora la sostenibilidad del conjunto, elevando el grado de salud y confort al estar compuesto por productos medioambientales libres de plomo. Además, gracias a su aislamiento térmico evita las pérdidas de energía, reduciendo así las emisiones de CO2.

En esta misma línea, encontramos el sistema Tectum® First, el cual permite elevar el aislamiento térmico en la cubierta sin comprometer el espacio, llegándose a alcanzar los requerimientos de estándares tan ambiciosos como el Passivhaus.

Para cubierta plana BMI EverGuard es un sistema único con el que se cubren todo los requerimientos de aislamiento térmico e impermeabilización. Con un acabado impermeable de alta reflectancia para mitigar la emisividad térmica de la cubierta, esta solución, además, es resistente a los elementos externos y los microorganismos, y construye una protección continua sobre el aislamiento térmico de la cubierta, evitando la aparición de puentes térmicos. De esta manera, se eliminan las patologías por condensación, se mejora la salud y se reduce el consumo energético.

Las nuevas tendencias en el diseño de cubiertas  también están entre las prioridades de los fabricantes que ofertan soluciones muy interesantes. BMI cuenta en su catálogo con soluciones innovadoras como el sistema Nox-Activ®,  basado en la tecnología fotocatalítica. Este sistema provoca una descomposición de los óxidos contaminantes (NOx) en subproductos gracias a la acción de los rayos UV (fotocatálisis), que posteriormente se evacuan por aguas pluviales.  Este efecto descontaminante, además, es permanente a lo largo de toda la vida útil del producto.

El compromiso de la compañía con la sostenibilidad en edificación es firme. BMI desarrolla una intensa labor de investigación para ofrecer productos eficientes y duraderos, que contribuyan a la creación de un parque edificado de consumo energético casi nulo.

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