A finales de 2019 se aprobaba la esperada modificación del Código Técnico de la Edificación (CTE) que incorpora importantes novedades para el sector de la edificación. La cubierta, como parte fundamental de la envolvente no escapa a las mayores exigencias de eficiencia energética y, sin embargo, no llega a marcar exigencias prestacionales como las de un edificio de consumo de energía casi nulo.

El Documento Básico de Ahorro de la Energía (DB-HE) plantea un fomento del uso de las tecnologías más eficientes y sostenibles para un mejor acondicionamiento de los hogares gracias a una mayor calidad de las envolventes térmicas. Y esto se traducirá en un mayor confort para el usuario con un mínimo gasto energético del hogar.

Los expertos sostienen que los nuevos contenidos del nuevo DBHE) afectarán positivamente al mercado de cubiertas inclinadas. Para este tipo de estructuras el mercado cuenta con  sistemas constructivos diseñados específicamente y que tienen mucha más demanda que otro tipo de soluciones de materiales que no han sido testados, no sólo a nivel de eficiencia energética, sino en consonancia con el resto de prestaciones de seguridad, eficiencia en instalación y funcionamiento en conjunto. 

Y es que la norma es clara y tajante a la hora de plantear la necesidad demejorar la calidad de las envolventes térmicas de los edificios y fomentar el uso de las tecnologías más eficientes y sostenibles para su acondicionamiento, lo que permitirá alcanzar unas condiciones adecuadas de confort con el mínimo gasto energético”.

En el terreno de la rehabilitación energética de edificios, en el que se equiparan los espesores de aislamiento exigidos, los profesionales del sector auguran que el nuevo CTE contribuirá a mejorar el parque inmobiliario español. Aunque las normativas europeas están marcando el camino, es el usuario el que comienza a tomar conciencia de esta necesidad. En este sentido la necesidad de luchar contra el cambio climático, generar menos emisiones de CO2 en la producción de energía, así como el confort y salubridad de las viviendas harán que se desarrolle la rehabilitación de viviendas y, por supuesto, de sus cubiertas.

La nueva norma, que nos acerca a Europa, tiene todavía un largo camino que recorrer hasta llegar a la prescripción de edificios de consumo de energía casi nulo y con cero emisiones contaminantes.

Soluciones como las de BMI, no sólo ayudan a cumplir con las nuevas exigencias del CTE, sino que sobrepasan la norma para aportar mayor eficiencia energética, confort y calidad de las edificaciones.

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