Por su exposición directa a los elementos –el sol, la lluvia, el viendo o la nieve–, la cubierta es una de las partes más expuesta del edificio, pudiendo producirse patologías como las humedades por filtración. Por este motivo, es necesario el empleo de sistemas que garanticen su correcta impermeabilización.

En el mercado podemos encontrar multitud de soluciones, tanto para cubierta plana como para inclinada. Sin embargo, tanta variedad nos puede hacer dudar, llevándonos a preguntarnos qué tecnología es la mejor de todas. Evidentemente la respuesta es relativa, ya que la mejor impermeabilización es siempre aquella que mejor se adapte a sus características, tanto físicas, geométricas, inclinación, elementos emergentes, elementos singulares, tipo de soporte, situación, índice UV al que está expuesta, cantidad y tipo de precipitaciones, gradiente térmico, higrometría, exposición a vientos… No existe una solución única y eficaz para cualquier tipo de cubierta, más bien diferentes tipos de soluciones adaptadas a las múltiples características que componen las soluciones constructivas de cubierta.

Por este motivo, compañías como BMI han incorporado soluciones de impermeabilización mediante la aplicación de membranas líquidas, ampliando y completando el espectro de soluciones ofertadas.

¿Cuándo es recomendable el uso de membranas líquidas?

Las membranas líquidas son aplicables en todo tipo de cubierta y soportes, aunque es una solución especialmente recomendada en cubiertas con exceso de elementos emergentes o con gran cantidad de enanos de bancada, donde se hace difícil la aplicación de membranas prefabricadas sintéticas o bituminosas.

Entre sus ventajas, tenemos que destacar que es un sistema muy eficaz a la hora de rehabilitar nuestra cubierta, ofreciendo resultados con garantía con un mínimo de sobrecarga sobre la misma. Su versatilidad de acabados nos permite blancos altamente reflectivos, capaces de reducir la transferencia de calor de manera notable, con lo que se contribuye al ahorro energético y la sostenibilidad del inmueble.

Las membranas líquidas también pueden adaptarse a las diferentes condiciones meteorológicas, pudiendo aplicarse (en el caso de la gama Sealoflex Ultima de BMI) con riesgo inminente de lluvia, ya que su curado mejora con la humedad.

Si necesitamos transitabilidad inmediata, las membranas líquidas disponen de sistemas capaces de estar en uso en prácticamente media hora.

A todo esto debemos sumarle la posibilidad de complementar las soluciones tradicionales, aplicando este tipo de tecnología para resolver los diferentes detalles que encontramos en cubierta (petos, bancadas etc).

Es por ello que las membranas líquidas son una gama imprescindible que complementan cualquier porfolio de productos.

 

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